Otra historia de un montonero: Juan Pablo Schiavi, el sucesor de Ricardo Jaime
La historia política de Juan Pablo Schiavi ha sido, para definirla de alguna manera, multifacética.
Militó en la Juventud Peronista, fue montonero, trabajó junto a Italo Luder, Carlos Grosso, José Manuel de la Sota y José Octavio Bordón.
Fue ministro de Desarrollo Urbano de Jorge Telerman, jefe de campaña de Mauricio Macri en 2003, hasta que finalmente ancló al lado de Julio de Vido, a quién responde actualmente.
Lo curioso es que, con ese bagaje a cuestas, Schiavi puede despistar con su verdadera profesión: es ingeniero agronómo.
El nuevo secretario de Transporte fue quien se encargó también de llevar adelante el armado de la Macrista Fundación Creer y Crecer.
Los que lo conocen, hablan de su "fino olfato político", indiscutible mirando su legajo, y de su pésima relación con Ricardo Jaime, ahora ex estrella del firmamento devidista.
El entonces funcionario de Telerman había firmado el decreto que ponía freno a la construcción de edificios en los barrios porteños de Villa Urquiza, Núñez, Coghlan, Palermo, Villa Pueyrredón y Caballito.
La polémica por ese tema incluía fallos judiciales, vecinos furiosos, constructores que defenestran la medida por lo bajo y rumores sobre el inminente colapso de la infraestructura de servicios de la Capital.
En ese marco, Schiavi sostenía que la medida era sólo transitoria y que no había peligro de nada.
Con todo, reconocía que a su llegada al cargo, cinco meses antes, "Buenos Aires estaba devastada desde el punto de vista infraestructural". Schiavi en esos días era el encargado de manejar la porción más grande del presupuesto porteño: más de $ 600 millones para inversiones durante 2007. La cifra superaba los 1.000 millones de pesos pero fue recortada abruptamente luego de que la Legislatura rechazara el Presupuesto enviado por Jorge Telerman y su ex secretario de Hacienda, Guillermo Nielsen.
Y ya que hacemos historia, hay que decir que el 19 de diciembre de 1982, Schiavi fue uno de los jóvenes que quiso ingresar por la fuerza a la Casa Rosada, juntos a otros airados militantes peronistas.
La violenta protesta se debía a la represión a una marcha de la multipartidaria que reclamaba elecciones, que provocó la muerte de Dalmiro Flores, baleado en el Cabildo.
En la foto que acompaña esta nota, Schiavi recuerda el tema y las fotos que se encuentran sobre la mesa, son justamente las de aquella jornada de lucha de la JP.
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Pregunto, màs allà de Schiavi,¿què tiene de malo “haber” sido Montonero, que tiene de malo haber sido un militante de los`”70, el tiempo y los acontecimientos tal vez asì lo requerian, equivacodos o no, seguian una lucha que creian justa, o serà que Uds preferian a que de esa època hoy fuesen gobierno Videla, Martinez de Hoz, Mazzera. Yo creo, humildemente, que no se debe juzgar a nadie por su pasado y menos por este tipo de pasado, sino Lula no podria ser presidente, “Pepe” Mujica tampoco y menos aun Mandela o Michele Bagelet. Lo que nos debe preocupar es que ahora cumpla con el mandato del pueblo. Nuestra lucha debe ser contra la corrupcion estructural ainstalada en nuestro paìs, en todos nuestros dirigentes de todos los partidos, de derecha y de Izquierda.